Existen una
serie de requisitos indispensables que el ánodo debe de cumplir:
una elevada conductividad
electrónica para conseguir una transmisión efectiva de la corriente.
una elevada actividad
electroquímica con respecto a la oxidación electroquímica del combustible
(bajo sobrepotencial).
altamente poroso para permitir el acceso del combustible.
estabilidad bajo condiciones
altamente reductoras.
compatibilidad química con el
electrolito y el interconector.
compatibilidad mecánica (coeficiente
de expansión térmica)
Actualmente, el níquel es el elemento utilizado como material catalíticamente activo,
incorporado a una matriz de YSZ, denominada CERMET. La matriz de YSZ evita que el níquel pierda parte del área superficial catalíticamente
activa y asegura una estructura altamente porosa que permite el paso del gas a
los sitios de reacción.