Alta
eficiencia
Las SOFCs convierten directamente la energía química del combustible en
energía eléctrica y no están limitadas por el ciclo de Carnot. Presentan una
alta eficiencia en la generación de la energía eléctrica (40-60% para
aplicaciones a pequeña escala), y la eficiencia global puede ser tan alta como
un 80% cuando se utiliza el calor generado en el proceso.
Diversidad
de combustibles
Una de las
ventajas más notables de las celdas de combustible de óxidos sólidos (SOFC)
es su versatilidad con respecto al combustible.
Pueden trabajar
con hidrógeno, gas natural y cualquier otro tipo de hidrocarburo, presentando
cierta tolerancia a determinados contaminantes como el sulfuro, que aparece comúnmente
en el gas natural.
Baja
contaminación acústica
No generan prácticamente ni ruido ni vibraciones ya que las
pilas de
combustible no utilizan ningún tipo de elementos rotatorios o partes móviles
como turbinas y generadores y la influencia que provocan en sus proximidades es
despreciable.
Baja
contaminación ambiental
Cuando se usa H2 como combustible, la contaminación es nula, sólo
produce agua. Para otros combustibles, hay una reducción apreciable de la
contaminación pues no produce NOx ni SO2.
Modularidad
Las SOFCs están constituidas por "stack" que se acoplan entre sí, lo cual
permite un amplio abanico de posibilidades en la escala de tamaños; desde los pequeños sistemas
energéticos (1-10 kW) hasta grandes centrales energéticas (MW) para la
cogeneración de calor y energía.